sábado, 30 de octubre de 2010

MÚSICA PARA EMBRUJAR TU NOCHE DE BRUJAS


La música es un componente primordial para cualquier vivencia íntima. Los sonidos se vuelven inevitablemente asociados a nuestros recuerdos de aquellos años maravillosos. Otras veces, como las pociones de una bruja, como la mágica lente de un director de cine, o las cuerdas que mueven y dan forma a nuestros sueños, la música sirve para evocar un conjuro, un conjuro otoñal, de hojas pardas que caen de los árboles, un viento misterioso que susurra nombres añoejos y una horda de niños de rostros deformes ávidos de dulces.
Aquí mi lista de sonidos para embrujar tu noche de brujas:

10. Ocean Rain (1984) - Echo and the Bunnymen
Sonidos cálidos que dan la bienvenida al otoño. La alegría pop orquestada es un viaje a través de esa cueva azul cristal que sugiere la portada, pero el viaje está plagado de sombras que toman forma en las ominosas Nocturnal Me, Yo-Yo Man, Thorn of Crowns y la siempre sangrante The Killing Moon. La canción que cierra el disco, Ocean Rain, está plagada de misterio, y me da la misma sensación que aquella vez que sobreviví una fiesta en una cabaña para contemplar el helado amanecer.



9. This Nation's Saving Grace (1985) - The Fall
Se abren paso las guitarras eléctricas, empezando con el hechizante isntrumental Mansion. Los sonidos maniáticos, repetiivos, y la voz gritada de Mark E. Smith, hacen pensar en niños disfrazados pidiendo dulces en un monolísico complejo habitacional en plena decadencia urbana. Si se quiere algo de sexy y discretamente siniestro: Barmy, L.A., la sucia Vixen, Couldn't Get Ahead, I Am Damo Suzuki y una versión bizarre de Mansion, To NK Enroachment.






8. Prayer's on Fire (1981) - The Birthday Party
Qué mejor manera de empezar la fiesta que con esta mezcla de gritos de matadero y punk jazzero. La agresividad al full, con la sexosa Nick the Stripper (con las memorables líneas: "Hideos to the yes/ Dances on all fours", para nuestro espíritu teibolero plagado de ETS), las sangrientas Cry, Capers  y King of Fun y la polvorienta Kathy's Kisses, que me hace pensar en momias y agujeros decrépitos.






7. The Stooges (1969) - The Sooges
Continuando la fiesta, y con niveles etílicos un poco más subidos de tono, continuamos con los gritos exorcizados de Iggy Pop y compañía, en un disco agresivo y bastante atascado--no me imagino otra manera de escucharlo que no sea embotada de heroína--con 1969 para aquellosnostálgicos de la edad (cuándo tenía 22... bua-bua), la esclavizante I wanna be your dog, la desatada No Fun y una que siempre me da escalofríos y me hace pensar en luces rojas y casas abandonadas: Ann. Not Right está buena para ponerse malacopa, y Little Doll es un pequeño festín de sangre y violencia.

6. Seconhand Daylight (1979) - Magazine
Plasmado de elegancia, este segundo álbum de Magazine no está exento de un toque siniestro, desde la cabeza empalada en un grabado blanco y negro de la portada--muy acorde con el México de hoy, jeje--y una temática obsesiva: choques de avión (Feed the Enemy), problemas de identidad (Cut Out Shapes) y el más pleno enajenamiento amoroso que exacerba la desesperación (I Wanted Your Heart, Believe I Understand). Permafrost te congela la sangre en las venas_ "I will drug you and fuck you..."



                 5. The Crackdown (1983) - Cabaret Voltaire

Continuando en esta vena semielectrónica, Cabaret Voltaire, una banda que no es lo suficientemente mencionada, se asegura de continuar una fiesta incómoda con himnos nihilistas como Haiti, Why Kill Time When You Can Kill Yourself y Over and Over. Doublevision es algo que se debe escuchar acompañado y en pleno uso de las facultades... de otra manera uno se pierde en esa mortal sinfonía hipnótica. Moscow nos arrastra por callejuelas oscuras de aquel laberinto comunista, donde sólo hay corrupción, maldad y miseria.




4. The Flowers of Romance (1981) - PIL
Otra obra maestra apocalíptica, con sus influencias de medio oriente y una máxima que rige el album: todo es percusión. Disfrutar de la Noche de Brujas jamás ha sido más delicioso que escuchando los tamboreos de TRack 8, Phenagen, The Flowers of Romans, Under the House y mi favorita, Banging the Door. Para estresar a los vecionos y a aquellos incautos que toquen a la puerta pidiendo dulces.





3. Blue Sunshine (1983) - The Glove
Hubo una época en que MIchael Myers, el asesino serial de Halloween (John Carpenter, 1978) vagaba las calles aterrorizando niñeras. Hubo una época, más o menos coincidente, en que Siouxsie and the Banshees dominaban el mundo. Ambos supuestos quedan comprobados en Sex-Eye-Make-Up. con esa postsicodelia que sólo podría venir del genio de Steve Severin (bajista de los Banshees), Robert Smith (ya saben quién) y la hermosa Janette. Like An Animal bien es una oportunidad desaprovechada por la Sioux, pero aquí suena bastante bien en compañía de Mr. Alphabet Says, Punish Me With Kisses y This Green City. A Blues In Drag evoca nostalgia, y se lleva bastante bien con este bienestar solitario llamado otoño.




 2. Confusion Is Sex (1983) - Sonic Youth
Musicalmente parece que el 83 fue el año más embrujado de todos los ochenta, o eso parece en este humilde top ten. Lo que no tiene nada de humilde es el terror agresivo, hiriente e informe que emanan las bocinas al tocar Confusion Is Sex. La cacofonía nocturna de (She's In A) Bad Moon, Protect Mee You, The World Looks Red y Lee Is Free. Mi favorita, Inhuman, lo hace sentirse a uno volando y soltando patadas que decapitan. Una obra maestra que tiene mucho de macabro, mucho de ochentero alternativo y de la Nueva York underground. Sonic Youth jamás sonaría igual, y la noche más oscura de todas lo agradece.

1. Juju (1981) - Siouxise and the Banshees
Suena a tópico poner a SATB a la cabeza de un Top 10 de sountracks de Halloween, pero ya todos sabemos que los Banshees son mucho más que una banda gótica o post-punk. Éste es el mejor pretexto para salir de noche, escuchando NIght Shift y recordar al verdadero y despiadado asesino que la inspiró, o creer por un momento en la brujería escuchando Spellbound, la muerte antigua e insondable de Arabian NIghts, la dolorosa redención de Into the Light y Sin In My Heart, la locura más absoluta en Headcut, la olvidable pero perfectamente ad hoc Halloween y, perdamos la cabeza: Vodoo Dolly es el principio y el fin de la música gótica.

¡¡¡¡¡FELIZ HALLOWEEN 2010!!!!!!

CORONA CAPITAL FEST

Pertenezco a una generación sedienta de rock. Una generación que se emociona ante nuevos sonidos, ante agresiones acústicas que me devuelven la vida y la juventud. Una generación que se regodea en el pasado, desenterrando viejas joyas olvidadas. Una generación para quien el presente es un iexplicable mundo paralelo que, disfrutándolo a mi manera, estaré dispuesta a reconfigurarlo a mi manera.
Una generación, sobre todo, que conoció a los Pixies porque el amigo de un amigo me recomendó esta grabación maravillosa que tenía en una cinta de casete. Así, sin n portadas ni dibujos, ninguna preconcepción estética: el absraco más puro, la atención centrada en ese ruido agresivo e indefinible. Se había creado el mito.
En mi cabeza soñadora imaginaba a Black Francis como un bello adolescente, un romántico incurable que me cantaba a mí y a nadie más. Los Pixies se convirtieron en los mejores amigos de una pubertad-adolescencia incomprendida. Enonces llegó el internet, el siglo XXI y culaquier banda se puso al alcance de cualquier persona. Cualquiera. Lo mismo que los rumores. El rumor de que tocarían aquí en México, fecha que luego se canceló y para aquellos desconsolados, con el corazón roto y un monedero vacío, no nos quedó más opción que un concierto televisado en el Canal 11.
Que su más reciente gira hiciera una parada en México parecía un sueño hecho realidad. Muy bueno para ser cierto. Tan bueno que los boletos del evento se agotaron en menos de quince minutos, y de nuevo la esperanza se desvanecía, de nuevo la frustración, la sed incontrolable, la tristeza, el corazón vuelto a romper.
De pronto, la salvación en forma de Twiter. ¿Qué demonios era ese Corona Capital Fest que abría la posibilidad de disfruar a los Pixies, al aire libre, junto con otras bandas míticas?
Henos un par de meses después, en una espera que pareció eterna, mientras con alegría se confirmaban otros invitados y el festival crecía en magnitud y expectativas.
Aquí mi breve apreciacipon de las bandas que fui a ver...

Echo and the Bunnymen: ***
Lo último que había escuchado de estos veteranos británicos había sido el disco Siberia, y si soy sincera el material me pareció tan poco memorable que dejó escasa huella en mi cerebro. Seamos sinceros: con el tiempo las bandas se ablandan. Una vez expresadas la ira, la inconformidad y el desconcierto ante el futuro, parece que queda poco que decir más allá de “Sobrevivimos y ahora estamos bien.” Por eso resultó una grata sorpresa encontrarme con una banda en vivo que sigue rockeando, que se ven mucho más jóvenes de lo que realmente son, con un set dinámico que abarca una digna y larga trayectoria. Aunque mi conocimiento de The Bunnymen es bastante limitado, disfrute de Seven Seas y aquel gran himno de suspiros del desierto nocturno, The Killing Moon. Pura agilidad y buena vibra.

James: ****
James, esa mezcla de folk y optimismo, una especie de R:E:M: más festivos que bien te pueden hacer bailar mientras hablan de corazones rotos e ilusiones perdidas. Es esta temática dulzona la que me ha impedido considerarme una fan de hueso duro, y sin embargo Tim Booth y compañía siempre se encargan de dar buen show. Ya antes los había visto en el Auditorio Nacional, y el nivel de energía simplemente fue el mismo. Cabe destacar que a pesar del poco espacio entre visita y visita, Booth aparecía bastante avejentado (¿sería la luz del sol al aire libre?) y se extraña el vestido rojo del chico que toca el pandero. James deleitaron con lo que podría considerarse como una versión resumida de aquel “Best of James” de 1998: Laid, She’s A Star, Say Something. Un set en el que me vi poseedora de una especie de clarividencia (siempre adivinaba qué canción tocarían a continuación) donde la gente se contagiaba de la alegría espontánea, como cuando el público pudo subir a bailar al escenario. Clásico.

Interpol: *
Realmente era una posición poco afortunada para Interpol. Quiero decir, tocaban justo antes de Pixies. Y lo único que uno quería en ese momento era YA ver a Pixies. Sí, los jóvenes coreaban y agitaban la cabeza. Las chicas de pelo alborotado gritaban confesiones de amor a Paul Banks. Y sí, tocaron canciones maravillosas con una ejecución impecable: Not Even Jail, Not I In Threesome, Evil. Pero Paul Banks lucía apático. Sus “Gracias” a media voz cada que terminaba una canción no era suficiente (hay amigos que me aseguran que habla buen español, pero bueno, aquí no lo parecía...). Faltaban emociones, la pasión de guitarras que colisionan contra un bajo que perfila historias de fracaso amoroso. No era un buen momento para Paul Banks y compañía, tocar antes de Pixies, haberse quedado sin bajista, sacar un disco indigerible en las primeras oídas. Cuando la batería sonó en el otro escenario no había nada más que escuchar de Interpol.

Pixies: <3
Y la batería era inconfundible: Bone Machine. La canción que abre el Surfer Rosa, esa piececilla de ruido iracundo que jamás llamó mi atención, ahora en vivo cobraba otra dimensión: sonaba viva, sangrante, punk, indomable, genial. “You’re so pretty when you’re faithful to me”. Rockeros tomen nota: Frank Black y Kim Deal pueden poner de cabeza un escenario sin moverse un centímetro de su lugar. Sin bailes ni saltos ni patadas ni fuegos artificiales; rocanrol en estado puro. Gritos, sudor y cuerdas hirvientes. ¿En serio habíamos esperado veinte años por esto? Valía la pena y esperaría otros mil, o tal vez no, tal vez era momento hora de volverse adicto y no dejarlos irse jamás. El amor derrochado sobre Kim Deal fluía a raudales en quien se convertiría en la Señorita Simpatía de la noche, con su voz dulce como la miel, esa voz eterna capaz de revivir años de juventud, años de fotografías en blanco y negro y machas de sangre y alcohol. La banda se dejaba querer entre aplausos y devoción. Amistades y romances nacían y morían a partir de una experiencia colectiva en la que los deseos convergen y se hacen realidad. Isla de Encanta, I’ve Been Tired, Ed Is Dead, Caribou, Vamos, Something Against You (¿en serio? tal vez todos habíamos muerto y estábamos en el cielo... nunca imaginé ver esta canción en vivo), Gigantic, Velouria, Dig For Fire, Here Comes Your Man, Crackity Jones, Lala Love You, Number 13... y no se cansaban de cumplir deseos. Si algo faltó en ese set fue All Over The World, y por supuesto, Letter to Memphis. Entonces todos podríamos haber muerto en una especie de suicidio colectivo. Por favor, quédense. Sigan. Toquen para siempre.

Renací en ese momento. Era como descubrir un mundo nuevo, en medio de la noche, avanzando entre cuerpos torpes, infinidad de cabezas iluminadas por el faro, recorriendo senderos de pasto, tierra y vasos vacíos de cerveza. Fue muy duro despedirse de los Pixies. Fue muy duro decir adiós. Sólo espero que haya más festivales como estos, si bien las bandas que me gustaría ver sus integrantes están muertos.
Calificaría la experiencia en el festival como positiva. Bien repartidos los escenarios, un cartel excelente y buena locación. Mi única crítica: cerveza carísima, mal surtida (después de todo, el evento lo organizaba la Cerveza Corona) y estuvo bastante mierda que suspendieran las señales de teléfono. Con el nivel de concurrencia no dudo en que vuelvan a organizar uno de estos, aunque está difícil pensar con quien remplazar una megabanda como los Pixies.

domingo, 17 de octubre de 2010

ELENA'S RECORD CORNER

Un pequeño rincón (o, en traducción literal, la esquina de elena, su humilde servidora) para aquellos amantes de la música. Aunque mi vida de actriz, modelo, cantante y mesera ocasional me mantiene cien por ciento ocupada, procuraré en lo posible escribir y publicar sobre aquella música que me ha marcado a mí y as otras generaciones.
Y qué mejor pretexto para empezar que el reciente Corona Capital Fest, que tuvo lugar ayer por la tarde en la Ciudad de México, y donde luego de años de espera, y junto con una legión de fans amorosos, pude ver a Pixies en lo que se perfila como el concierto del siglooooooo. Sí, ando viajada, amanecí afónica, cruda y desvelada, y el evento de ayer será algo que muchos recuerden por los siglos de los siglos. Necesario incluir a Kim Deal en mi lista de mujer por las que me volvería lesbiana.
Así que muchachos y muchachas, viejos, viejas, flacos y gordos de todas las naciones--aquí en este espacio no se discrimina por ningún motivo--lo que pueden esperar de mi página es un rato de buena vibra, un poco de cachondez--¿por qué no?--y sobre todo reseñas de discos, sencillos, festivales de rock, conciertos y cuanto tema se me ocurra relacionado con la escena creativa musical.

Un besito,

        elena benz